Lisboa y su barrio baixo, con perfumes antiguos

Lisboa

Lisboa, la capital de Portugal no sólo es la ciudad más importante y populosa del país, sino también un lugar ideal donde perderse, a cada palmo, en sus aromas añejos que nos remiten a aquella ciudad que alguna vez comenzó siendo puerto gracias al Río Tajo, o a ése punto moderno y cosmopolita en donde hoy más de medio millón de portugueses respiran, deambulan y viven.

Más de 2.000 años de historia hacen de Lisboa una ciudad de gran atractivo para los amantes de la historia: desde los fenicios hasta la monarquía hispánica, pasando por los Celtas o los griegos o musulmanes, estas tierras vieron transitar decenas o cientos de conquistadores, pueblos o monarcas, y hoy, aquellos aires coloniales aún pueden sentirse en sus calles y rincones más escondidos.

Uno de los barrios principales de Lisboa, la Baixa (o la Parte Baja de la ciudad) es en donde se pueden encontrar vestigios de lo más antiguo: los negocios y tiendas más tradicionales, o monumentos históricos como es la misma Plaza del Comercio, un emblema de la ciudad.

El barrio Baixo o la Pombalina, está delimitado por el mismísimo Río Tajo y la Plaza del Rossio, así como también por otros de los barrios más importantes, el Alto.

Esta región, que viene a constituir el “corazón” de la capital portuguesa, debe su denominación de Pombalina al Marqués de Pombal, quién tras el terremoto que la ciudad sufrió en 1755, se encargó de la reconstrucción de la zona.

Esta recuperación se hizo respetando, en gran medida, el estilo clásico y tan característico de aquél pasado originario. Sin embargo, construcciones de gran valor patrimonial como el Palacio Real, la Casa de la India u otros palacios aristocráticos se perdieron para siempre, mientras que otros aún siguen en pie y son, sin dudas, uno de los mayores atractivos en una estadía en esta tan misteriosa como mágica ciudad portuguesa.

Así, es este barrio se puede conocer varios de los edificios y monumentos más representativos: el Teatro Nacional Doña María II, si bien data de este siglo es una construcción que vale la pena visitar, la Plaza del Comercio en sí misma, la Plaza del Rossio o de Pedro IV (en ella encontrarás una estatua en su honor), además de las tiendas tradicionales ya apuntadas.

La Plaza del Comercio, por su parte, es un buen punto de partida para hacer un recorrido por el casco histórico de Lisboa. Aquí encontrarás un monumental arco llamado Arco Triunfal de la Rua Augusta, de estilo neoclásico. Justamente esta rua o calle es una de las centrales del Barrio Bajo: además de su empedrado particular, a su largo podrás observar una gran cantidad de edificios típicos e interesantes, la mayoría de ellos no elevados y de arquitectura similar.

Claro que tampoco faltarán otros comercios, locales culturales o incluso restaurantes y bares donde parar a beber algo, muchos de ellos disponen de bonitas terrazas donde poder respirar ése aire por lo general puro que proviene del Tajo pero tan cargado de años de historia de la bella Lisboa.

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