
La vida nocturna es evidentemente algo que todos como turistas hemos buscado o buscaremos en el futuro, porque unas vacaciones se complementan con esas salidas a disfrutar de la noche con los locales, y otros turistas, mientras se siente el ritmo de la música en una disco o se va a algún bar a probar algunas de las delicias en licores locales. Y Lisboa no es la excepción y el mejor lugar para empezar una noche fantástica si te estás alojando en alguno de los hoteles en Lisboa es el Bairro Alto.
Esta zona de la capital portuguesa empieza a vivir cuando el sol se empieza a ocultar, ya que sus calles cuando ya pasa el atardecer se van llenando con personas tanto locales como visitantes que vienen en búsqueda de la diversión. Muy frecuentemente, en especial los viernes y sábados, aquí llegan los jóvenes, y las personas de espíritu joven, a reunirse en bares, a beber en las calles, a hablar y a reír al ritmo de la música que sale de algún lado.
En esos fines de semana te recomiendo ir hacia Príncipe Real en donde encontrarás uno de los lugares más emblemático y antiguos de la ciudad, el Pavilhão Chinês, que se encuentra abierto de dos de la tarde a dos de la mañana. Allí podrás encontrar un ambiente muy acogedor y único en el que un bar que parece un museo expone cajas que van por varias habitaciones y que tienen piezas de mucho valor de detalle y que cuenta la historia de la ciudad.

Este lugar tiene bancas, taburetes y mesas de tamaño pequeño que logran hacer que este lugar tenga un ambiente inspirado en el oriente. Allí podrás vivir una atmósfera muy íntima que es en esencia bastante agradable porque se encuentra realzada son la música suave que los encargados del lugar ponen y que se mezcla agradablemente con las conversaciones de los asistentes.
Otro bar recomendado para empezar la noche es Snob, en la Rua do Século, que se encuentra justo saliendo de la plaza del Príncipe Real. En este lugar que es tranquilo, elegante y con un toque de estilo inglés, se reúnen desde artistas hasta políticos pasando por los periodistas. El dueño, el señor Albino, tiene allí colgado un reloj que no tiene ni minutero ni segundero y que demuestra que la gente allí no debe sentir ningún apuro.
Dime, ¿no te apetece pillar el primero de los vuelos a Lisboa?…
Foto 1 Vía: www.flickr.com
Foto 2 Vía: www.flickr.com