Montesinho, la zona más silvestre de Portugal

Montesinho en Portugal

Si tuviéramos que señalar a la parte más silvestre del país luso, sin duda esta sería el conocido Parque Nacional de Montesinho y sus alrededores donde encontraremos pequeñas aldeas campestres, muchos bosques de ramas y enmarañados, lagunas misteriosas y espesas y hasta un poblado de aspecto medieval se encuentra en su terreno poco explorado, Bragança (o Branganza en español).

Muchos poblados pintorescos, aunque ancestrales se pueden encontrar en las 75 mil hectáreas de territorio de este parque natural, ubicado muy cerca de la frontera noreste con España, y considerado como uno de los mejores parques naturales de Portugal. Los pobladores de aquí, son gente que encuentra en el pastoreo, su actividad cotidiana desde la fundación de sus poblados, su único sustento de vida, la única manera que conocen para vivir, además del eterno trueque entre citadinos y visitantes. Vale la pena mencionar que para llegar hasta Montesinho debemos dirigirnos hacia el norte del país.

Los bosques, sus altos árboles, hacen pensar a estos pobladores que las condiciones de vida no han cambiado en lo más mínimo desde la última vez que asomaron sus narices por encima de estos.

Existen muchas postales de esta plaza natural, pero siempre predominará el intenso verde en cualquiera de éstas, pues este rincón silvestre, esta tierra virgen y alejada del cemento, del smog y del bullicio, componentes de lo que llaman modernidad, son ajenos a esta parte de la península ibérica. Entre la fauna local encontramos al lobo ibéricos, a los zorros rojos y a muchas aves exóticas.

Como para dejar claro que el tiempo se ha estancado en esta zona, diremos que el edificio más alto e imponente se ubica a muchos kilómetros a la redonda, y se trata de la Torre del Homenaje, situada en la ya mencionada Bragança, con unos 33 metros de altura. Es importante mencionar que esta edificación se construyó en la época de la Edad Media. Varios siglos han pasado desde la construcción de esta muralla, que hoy se erige alta sobre lo la quietud del parque natural.

También destacan, en la misma Bragança -ya no cabe duda que es el poblado más popular y otrora “urbano” de todo Montesinho- la Domus Municipales o Casa Municipal, un edificio en forma de pentágono edificado en el siglo XII y que tiene un estilo marcadamente románico.

Como podrás ver, Montesinho es el lado más rústico del país. Sus pueblos albergan calles tan estrechas como pasajes de desfile, rebaños sueltos por el pueblo, como transeúntes cotidianos, una cruz en el centro de la plaza principal, son algunas de las principales características que demuestran que este poblado tiene un encanto pastoril, que no abandona por decisión propia. Acaso un mejor estilo de vida es el que se lleva por allá, aunque el común de los mortales piense lo contrario.



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