El Castillo de San Jorge, Lisboa

Castillo de San Jorge

Conocido en sus inicios con el nombre de Castillo dos Mouros, el Castillo de San Jorge se sitúa en lo alto de una colina homónima en la ciudad de Lisboa, visible casi desde cualquier parte de la misma. Los historiadores sitúan su construcción en el siglo VI, pero sin embargo la existencia de un castillo como tal data de entre los siglos X y XI.

Como es de esperar, en el año 1910 fue declarado Monumento Nacional. Claro que ha sufrido importantes obras de rehabilitación y restauración con el fin de mejorar los daños causados por los distintos enfrentamientos vividos a lo largo de la historia de Portugal, pero también por los daños causados por los terremotos de 1531, 1551, 1597, 1699 y, especialmente, el devastador terremoto de 1755 que le ocasionó graves daños.

Este Castillo de San Jorge es muy importante para la ciudad pues durante mucho tiempo cumplió la misión de defenderla desde su privilegiada posición, posición que ahora nos ofrece a los que lo visitamos unas espectaculares vistas de Lisboa, del Tajo, del Puente 25 de abril, de la Plaza do Comerço y es uno de los monumentos más visitados por quienes pasan unos días de estancia en Lisboa.

Durante años la posibilidad de contemplar esas vistas, de admirar y pasear junto a sus murallas, fue gratuita. Ahora el precio de la entrada es de 5 €, ofreciendo descuentos al presentar el carné de estudiantes y a los grupos organizados. Eso si, es gratuita para las personas residentes en Lisboa, para los menores de 10 años y para los mayores de 65 años y para miembros de la Asociación Portuguesa de Museos, de la Asociación de Amigos de los Castillos, y miembros de ICOMOS.

Las entradas pueden adquirirse en un local habilitado para tal fin justo antes de llegar a la puerta de entrada al castillo, el cual permanece abierto todos los días del año en horario de 09:00 a 21:00 horas durante los meses de marzo a octubre, y de 09:00 a 18:00 horas de noviembre a febrero.

Para llegar al Castillo de San Jorge pueden utilizarse los medios de transporte, concretamente el autocarro (autobús) número 37 y los eléctricos números 12 y 28 son los que llegan hasta las proximidades del castillo. En coche también se puede llegar, pero las calles son estrechas y empinadas. Para aparcar se recomienda el parque de estacionamiento Portas do Sol, que queda algo retirado.

En mi opinión lo mejor es ir andando, para disfrutar de esas antiguas y encantadoras calles del Barrio de la Alfama, o subir en transporte público y bajar las empinadas calles andando, que requiere menos esfuerzo.



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