El inicio de la Dinastía Filipina de Portugal

Felipe II

Se conoce como Dinastía Filipina el período histórico entre 1580 y 1640, momento en el que Portugal compartió reyes con España. Estos fueron Felipe I de Portugal y II de España, Felipe II de Portugal y III de España y Felipe III de Portugal y IV de España.

No situamos en la batalla de Alcazarquivir, momento en el que Sebastián I de Portugal fallece sin herederos. Este acontecimiento dio lugar a una crisis sucesoria realmente importante, en la que muchos quisieron ocupar el puesto del monarca. En primer lugar, las Cortes portuguesas pensaron en Enrique el Cardenal, que ya había sido regente del rey entre 1557 y 1568. No obstante, en 1580, dos años después de la muerte de Sebastián I, Enrique el Cardenal también falleció, dejando la corona portuguesa en el aire.

Se postularon como posibles monarcas varios descendientes de la Dinastía de Avis. Encontrábamos así a Catalina, hija del infante Eduardo, su sobrino Ranuccio I Farnesio, Felipe II de España y Antonio, prior de Crato.

De todos ellos, Ranuccio era el heredero que más gustaba, pues además de ser varón era descendiente por línea masculina. Felipe II no caía en gracia, pues era nieto de Manuel I pero por línea materna y además extranjero. Por otro lado, Antonio, nieto también de Manuel I, había nacido fuera del matrimonio, por lo que estaba considerado como un hijo ilegítimo.

Antonio intentó posicionarse como un candidato alternativo a Felipe II, intentando probar el casamiento de sus padres. Aunque recibió el apoyo popular y parte del apoyo del clero, Felipe II seguía su propia campaña sobornando a las clases más altas con oro de las Indias. Estas generosas donaciones hicieron que un sector de la población viera la unión entre Portugal y España como algo realmente bueno para el país.

Contra todo pronóstico, el 24 de julio de 1580, Antonio se autocoronó rey de Portugal. No obstante, un mes más tarde, las tropas castellanas lideradas por el duque de Alba lo derrotaron en la batalla de Alcántara. Era una victoria sobre un rey ilegitimo, la entrada triunfal de Felipe II como nuevo rey de Portugal.

Portugal pasó a formar parte de la Monarquía Hispánica, algo realmente importante para el reino de Felipe II, pues a sus ya numerosas conquistas, se unían los territorios de Brasil, África y Asía que pertenecían a Portugal.

Felipe II fue coronado rey de Portugal en abril de 1581, siendo conocido en este reino como Felipe I de Portugal, y aunque es cierto que al principio se veía a este como un extranjero que había invadido las tierras portuguesas, supo jugar muy bien sus cartas prestando atención varios aspectos. Para empezar, mantuvo la identidad portuguesa en todo momento, algo que poco a poco se le agradeció.

Se sintió en todo momento portugués. En Portugal estaba siempre rodeado de portugueses, hablaba portugués, comía al modo portugués e incluso vestía como un portugués. Todo ello, junto a su gestión, hizo que poco a poco la figura de Felipe I de Portugal se viera con mejores ojos. Una aceptación que asentó definitivamente, y por dos monarcas más, la Dinastía Filipina en el país.



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