De turismo rural por Portugal

Marvao

No sabemos cuál de los dos países de la península ibérica comenzó antes con el desarrollo del turismo rural, lo que está claro es que para ambos se ha convertido en un sector importante con el que publicitarse a nivel internacional. Ahora los viajeros no buscan tan a menudo los grandes complejos hoteleros en primera línea de playa, ni los lujos de recibir todo hecho, sino que prefieren lugares más pequeños, discretos y acogedores en los que incluso ellos mismos puedan participar en ciertas actividades como la recogida de frutos de la huerta.

La apertura de casas rurales se ha incrementado notablemente en los últimos a medida que también lo ha ido haciendo la demanda nos sólo de turistas locales sino también internacionales. Las oportunidades rurales de Portugal son tantas que no importa si se elige el norte o el sur, independientemente de una u otra, ambas esconden lugares desconocidos que para ser disfrutados por ti.

En el interior de Portugal se encuentra Braga, una ciudad de casi 200.000 habitantes que a pesar de su extensa población, todavía guarda lugares rurales que poder visitar en una estancia en la ciudad. El centro es un lugar maravilloso para conocer más sobre la historia de esta zona, pero si la visita tiene un objetivo más rural, es imprescindible acudir hasta algunas de las freguesías de las que dispone: Escudeiros, Crespos o Palmeira, son algunas de las que ven como casi a diario turistas de todo el mundo pasean por sus calles.

No hay que adentrarse hasta el interior de Portugal para descubrir espacios únicos ideales para el turismo rural. Se trata de Marvao, un pequeño pueblo de 4.000 habitantes que hace frontera con Badajoz. Es un municipio medieval donde destaca la muralla que lo rodea prácticamente en su totalidad y el castillo, antigua fortaleza que se conserva en pie, inmune al paso del tiempo. Para todos aquellos que les guste la historia, éste es su lugar.

Al sur, pero más al interior de Portugal se encuentra Mértola, una freguesía de 3000 habitantes situada en la ribera del río Guadiana. Sus calles aún permanecen empedradas, dotando al pueblo de un aire antiguo, de antaño que engancha a los pocos minutos de estar allí. Su historia, mezcla de varias culturas como la lusa, la árabe y la romana se nota en cada uno de los monumentos que aún siguen protagonizando las calles del pueblo.

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Categorias: Portugal



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